Neurociencia de la respiración
Aunque sean prácticas antiguas y conocimiento no demostrado, los antiguos yoguis sabían del poder de la respiración y es ahora, cuando la neurociencia comienza a confirmar y reconocer el trabajo respiratorio como herramienta de autoregulación.
La respiración es la función fisiológica más directa para intervenir sobre nuestro estado mental y emocional modificando en tiempo real la actividad cerebral; se convierte así en un puente directo entre lo inconsciente y lo consciente.
Al hacer más lenta y profunda la respiración, especialmente con la exhalación más larga, se activa el sistema nervioso parasimpático (respuesta de calma y reparación); esto reduce el nivel de cortisol , baja la frecuencia cardíaca y produce una sensación de seguridad y estabilidad interna.
Respirar conscientemente fortalece el lóbulo prefrontal, responsable de la atención y de la toma de decisiones, mejora la conexión entre la corteza prefrontal y las áreas límbicas como la amígdala (entre otras responsable de la toma de decisiones basadas en las emociones y la empatía) y entrena la observación y la metacognición.
Los cambios en la frecuencia respiratoria modulan el estado cerebral y así una respiración nasal y lenta favorece la producción de ondas alfa, escenario de la relajación con atención.
A nivel corporal, sentir el cuerpo es un acto mental, cuanto más lo sentimos más presente está la corteza insular (conciencia del estado interno) y la respiración consciente nos ancla al cuerpo y al presente. Prácticas somáticas respiratorias fortalecen la conexión mente-cuerpo y mejoran la percepción del yo.
Sacamos en conclusión que la respiración es una puerta de entrada directa para modificar nuestra mente desde el cuerpo y es que no se trata solo de respirar mejor, sino de respirar con consciencia.
No es lo mismo hacer una respiración que estar en la respiración
¿Qué significa “hacer una respiración”? Es un acto mecánico inhalar y exhalar conscientemente. Puede estar guiado por la mente pero no necesariamente acompañado por una atención plena. Es útil pero no transforma tanto si no hay presencia.
¿Y qué significa “estar en la respiración”? Implica habitar la experiencia respiratoria momento a momento. No sólo ser consciente del aire entrando y saliendo, sino sentir como el cuerpo responde; el movimiento del pecho, del diafragma, la temperatura del aire, las pausas.
Significa permitir que la respiración nos respire, no controlarla del todo, sino dejar que surja una relación viva, como un diálogo interno. Estar en la respiración activa regiones cerebrales relacionadas con la interocepción (corteza insular) que fortalecen la conciencia corporal, emocional y la presencial.
No se trata de respirar mejor, sino de ser más conscientes de que respiramos. Cuando estamos en la respiración no hay división entre quien observa y lo observado, estamos ahí presentes, y eso cambia la actividad de nuestro cerebro.


